No sé cómo ponerle

intento no temblar
cada vez que nos tocamos,

pero este cuerpo
mío formado de
fragmentos rescatados,
armado sin cuidado,

desconoce ese apego,
no se fía;

tantas palabras apacibles
han prevalecido a golpes
que la piel por sí sola
se oculta entre las sábanas,

no pone más que piedad,
espacio, tiempo

con tus manos aprende
cómo es que las heridas
pueden tocarse
sin provocar más daño,

conoce cómo respirar,
y se deja admirar las grietas.

entonces,
rendido ante ojos ciegos,
y al informal aroma
de tu ser,

entre suspiros sin motivo,
sucede el milagro

y cura