Lejos

ha pasado poco tiempo
desde que conozco el sabor del agua

he estado viviendo en un hechizo seco,
una sequía aparentemente interminable

sentada sobre llanuras que alguna vez fueron lagos

lagos donde la luz de las estrellas solía verter esferas de un bello resplandor

y las nubes lloraban cuando te veía al otro lado

y la vida que se enroscaba en mi cara